Bureau Phi

Berta Sichel. 14 Artistas

Athenaica. Serie Arte Contemporánea, 2017

Hace un año, en una tarde de final del verano, cuando estaba en Sevilla para la inauguración de la muestra de Lorraine O’Grady, me reuní con Alfonso Crespo y Manuel Rosal en una popular cafetería del centro aún intocada, al estilo de Pinterest. A pesar del ruido y el poco tiempo del que disponíamos, supieron transmitirme el entusiasmo de la joven editorial Athenaica por desarrollar una línea específica sobre arte contemporáneo, subrayando la importancia de la difusión de reflexiones sobre artistas decisivos en nuestra época. La posibilidad que me ofrecían de publicar una selección de mis textos era seductora, pero les advertí que mi escritura no era académica —como lo son la mayoría de sus publicaciones— a pesar de que la investigación y la búsqueda de referencias también sea clave en ellos. Y es que cuando escribo me alejo de la complejidad buscando claridad y concisión. Clasifico mis textos en la categoría anglosajona de art writing: una manera de escribir sobre arte donde uno piensa en su investigación en términos visuales y donde la contextualización de la obra en su tiempo, historia y entorno es inherente. No debemos olvidar que hay una diferencia entre el uso de un lenguaje simple (fácil de entender) y otro simplista (tratar el problema como si no fuera realmente complejo).

Los artículos seleccionados enfocan las obras estudiadas desde una perspectiva múltiple e interdisciplinar, incorporando el punto de vista del artista. La influencia del estilo periodístico en estos es visible, no del «ángulo» frío y desapasionado que lo suele caracterizar desde hace ya tiempo, sino justo por lo contrario, por esa proximidad y cercanía que una vez envolvió a esta práctica de encuentros humanos. El periodismo fue mi primera carrera y profesión. Ya en la universidad, supe, trabajando como reportera, lo que es el día a día de una redacción, después formé parte del equipo editorial de un semanario y fui corresponsal de cultura en Nueva York desde donde enviaba a Brasil largos artículos sobre artistas y exposiciones —era otra época, había espacio para estos temas— y a la vez colaboraba con Flash Art, Art Nexus, y también para la versión española del Periódico del Arte, etc.

Debo señalar que esta presentación supone el primer texto que escribo en castellano. El contexto me ha motivado a hacerlo, pues aún escribiendo muchos correos electrónicos en "español", nunca había llegado tan lejos. Los textos que aquí se presentan fueron escritos originalmente en inglés y la huella del trasvase siempre queda incluso habiendo sido traducidos por profesionales.

Podrían preguntarme por qué no escribo en portugués, que es mi lengua materna, o incluso en un castellano más seguro, ya que vivo en Madrid desde hace bastante tiempo. La clave reside en que, entre 1979-2000, viví en Nueva York, allí realicé mis estudios universitarios en la New York University y fuera de ella aprendí, tanto en la teoría como en la práctica, las cuestiones de las que hablo en los textos. Al salir de Brasil para ir a Nueva York, pensaba en los medios mirando a la prensa y a la televisión. Pero, al formarme en Nueva York, aprendí el vocabulario de esta disciplina en inglés.

No fue fácil hacer la selección y organización de los textos que eran numerosos y me encontraba con diferentes posibilidades de estructura. Después de probar combinaciones —una de las cuales incluía textos de exposiciones colectivas— decidí presentar 14 textos de 14 artistas que trabajan o han trabajado con filmes, vídeo, o instalaciones multimedia, con excepción de Marta Chilindrón. Algunos de los artistas pueden resultar poco conocidos para el público español, y otros tienen escasa bibliografía en castellano, incluso aquellos que han mostrado su obra en España. Presentados aquí en orden cronológico, y publicados entre 2000 y 2017 en catálogos, folletos, revistas de arte, o en Internet —como el texto de Lotty Rosenfeld—, los he escogido porque por una parte hablan de artistas, de culturas, trayectorias y generaciones distintas, y por otra me recuerdan experiencias que me ha gustado vivir. A pesar de este supuesto eclecticismo, hay hechos históricos y puntos de vista que pueden parecer similares en algunos textos, ya que en ocasiones son artistas que coinciden en un tiempo y actúan en un mismo ámbito del mundo del arte.

Si bien a lo largo de mi trayectoria he escrito textos sobre artistas españoles, como Mateo Maté, Gonzalo Puch, Joan Rabascall, o Paloma Navares, los de este libro son sobre artistas extranjeros. La principal razón responde a que los artistas españoles ya cuentan con bibliografía en castellano, y por ello ésta me pareció una buena oportunidad para dar a conocer artistas que son menos habituales en las exposiciones, críticas y ensayos que se publican en España. La extensión de los textos varía en función del espacio del que disponía en cada una de las publicaciones para las que fueron concebidos.

Algunos de ellos —los casos de Teresa Serrano, Leandro Katz o Ulrike Ottinger entre otros—, fueron textos para exposiciones que además comisarié. Los otros responden a invitaciones de artistas para que escribiera sobre su obra, proposiciones que te hacen sonreír y motivan para seguir escribiendo.

Berta Sichel
Madrid, octubre 2017

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